El parche no es un club
El parche no es un club
Hay una pregunta que casi todo el mundo hace antes de venir por primera vez: ¿cómo me inscribo? La respuesta corta es que aquí no se inscribe nadie. No hay formulario que llenar, no hay cuota mensual, no hay carnet que llevar en la billetera. Hay un plan y una fecha. Si te da gusto, llegas. Si no, ya habrá otro.
Eso suena simple, y lo es. Pero como casi todo lo simple, tiene su lógica. Vale la pena contarla, porque entender cómo se arma un parche cambia la manera de llegar a él.
Parche es una palabra que ya lo dice casi todo
En Colombia, parche es una palabra de todos los días. Es el plan del sábado, la gente con la que te juntas, el rato que se arma sin más ceremonia. ¿Qué parche hay esta noche? ¿Salimos del parche temprano? Nadie se inscribe en un parche. Lo armas, lo invitas, llegas o no llegas. La palabra ya trae adentro la idea de algo abierto, sin trámite, sin permanencia obligatoria.
modopup usa esa palabra a propósito. El parche es la unidad. No hay algo más grande detrás que tengas que alcanzar para estar adentro. De hecho, ni siquiera hace falta la palabra estar adentro. Puedes estar en el parche un sábado, en el cine un jueves, en el suelo del mosh un rato. Eso es todo el territorio.
No hay nada que inscribirse
Recorre lo que esperarías encontrar en cualquier sitio que se toma en serio: una sede, una junta, unos estatutos, una caja con cuotas. Aquí no hay ninguna de esas cosas. No hay membresía porque no hay nada a lo que pertenecer. Hay un nombre, cuatro formatos y unos acuerdos de convivencia que se recuerdan en voz alta al empezar cada noche.
Los cuatro formatos ya los conoces si has leído por aquí: cine, BBQ, mosh y parque. Son planes distintos para estados de ánimo distintos, y ninguno pide más de lo que estás dispuesto a dar esa noche. Los acuerdos tampoco son un reglamento guardado en un cuaderno. Son pocas reglas, claras, y valen igual en todos los formatos.
Esto no es una forma rara de ser. Es la forma honesta de lo que esto es: unas noches de pup play en Bogotá, cada una con su lista de invitados y su persona responsable. Nada más grande, nada más chiquito.
Cómo se arma una noche
Una noche no aparece sola, pero tampoco la monta una estructura. La monta una persona con una idea. Se le ocurre un plan: una película, un asado, un mosh, una tarde en Salitre. Propone una fecha y un lugar. La gente responde si va. Con esa lista se habla con la administración del conjunto, que recibe los nombres con al menos 48 horas de antelación, para que portería sepa quién entra y quién no.
Esa misma persona es la responsable de esa noche. Llega temprano, acomoda el espacio, recuerda las reglas cuando ya está todo el mundo y se queda atenta por si algo se sale del plan. Si alguien cruza una línea, es ella quien habla con esa persona. Si la administración pregunta algo, es ella quien responde.
Y aquí viene la parte que mejor explica por qué no hay inscripción: cuando la noche termina, esa función termina con ella. La persona responsable recoge las colchonetas, apaga las luces y vuelve a ser una asistente más. No queda un cargo. No queda una oficina. No queda nada que administrar hasta la próxima idea.
La siguiente noche puede proponerla la misma persona otra vez, o puede proponerla otra. El parche no depende de que alguien ocupe un puesto. Depende de que a alguien se le ocurra un plan y de que haya quienes quieran ir.
Si un día se te ocurre un plan a ti, la puerta para proponerlo es la misma por la que entraste. Lo único que se pide a quien propone es que cuide su noche: el lugar, la lista, las reglas. Eso se aprende llegando, mirando y preguntando. Nadie te va a pedir un currículo.
Lo social pesa, y hay números para verlo
En la mayor encuesta comunitaria sobre pup play participaron 733 personas. Es una muestra con autoselección, internacional, con mucha participación de Estados Unidos. No describe a Bogotá y nadie fue elegido al azar. Dicho eso, muestra algo que se siente en cualquier parche.
De quienes respondieron, el 49,03 % vive el pup play igual de social que sexual, y el 22,5 % lo vive sobre todo o exclusivamente como algo social. La mayoría de lo que pesa en esos números es lo mismo que pesa en una noche de modopup: conversar, jugar, comer algo, estar cerca de otras personas sin que nadie te pida nada.
Los eventos de modopup son planes sociales, y estos números ayudan a entender por qué tienen tanta fuerza. La gente no viene a cumplir un programa. Viene a pasar el rato.
Qué significa eso para ti
Que no hay nada que firmar antes de tu primera noche. Nadie lleva una lista de asistencia. Puedes llegar, mirar un rato, comer algo e irte temprano. Puedes volver tres meses después y nadie te va a preguntar dónde estabas. Puedes ir solo al cine y no hablar con nadie, y aun así haber estado en el parche.
También significa que el cuidado del espacio no recae en una institución, sino en lo que cada quien hace esa noche. La persona responsable cuida el plan. Los handlers cuidan el juego. Tú cuidas tu propio sí y tu propio no. Eso es todo el sistema, y funciona porque todos lo entienden así.
Si quieres la versión larga de cómo se cuida una noche, las reglas de convivencia están en el dossier cómo nos cuidamos. Si te interesa qué pasa adentro de cada formato, una noche cualquiera lo cuenta con detalle. Y si ya estás pensando en tu primera vez en el suelo del mosh, el artículo tu primera vez en un mosh va directo a eso.
El parche no te pide que te unas a nada. Te pide algo mucho más fácil: que llegues.