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Cuando se lo cuentas a tu pareja

· 1030 palabras

Cuando se lo cuentas a tu pareja

Hay un momento en el que muchas personas que hacen pup play piensan en contárselo a alguien. A la pareja, a un amigo cercano, a un hermano. A veces llega porque ya no quieres más secretos. A veces porque alguien vio algo en tu celular o una foto y preguntó. Y a veces simplemente quieres poder hablar de tu parche con la misma naturalidad con la que hablas del trabajo.

Contarlo es una decisión tuya. No se lo debes a nadie, ni siquiera a la persona con la que duermes. Este artículo va para quien ya decidió contarlo y se pregunta cómo hacerlo.

Antes de abrir la boca

La primera pregunta útil es a quién le hablas. Contarle a tu pareja es una conversación distinta a contarle a un amigo. Con la pareja pueden moverse cosas de la relación: confianza, celos, la idea que cada quien tiene del otro. Con un amigo suele ser más simple, aunque también hay amigos que convierten todo en chiste y otros que se toman todo demasiado en serio.

Piensa cómo ha reaccionado esa persona antes cuando le contaste algo personal. Eso te dice más que cualquier guion.

La segunda pregunta es para ti: ¿qué quieres que pase después? A veces lo que quieres es dejar de esconderlo. A veces quieres que la persona vaya a un evento contigo. A veces solo quieres poder mencionarlo sin cambiar de tema. Saber eso te ayuda a no prometer de más en el calor de la conversación.

Lo que suele ayudar

Elige un momento tranquilo. No en medio de una pelea, no justo antes de que se duerma, no por chat un martes a las once de la noche. Un domingo en la casa, un paseo en carro, un café. Un momento en que los dos tengan cabeza para escuchar.

Empieza por lo simple. "Hay algo que hago y que todavía no te he contado." Deja que la otra persona pregunte. Las preguntas te dicen qué le preocupa de verdad, y muchas veces no es lo que tú creías.

Usa palabras normales. Puedes decir que es un juego de rol entre adultos, que a veces incluye una máscara o un collar, que hay eventos en apartamentos de Bogotá donde la gente se reúne a jugar, a ver una película o a hacer un asado. No hace falta empezar por los detalles íntimos. Si la conversación avanza, los detalles llegan solos.

Dale tiempo. Algunas personas procesan en el momento y preguntan de una. Otras se quedan calladas y vuelven al tema dos días después. Las dos reacciones son normales. Un silencio no es un no.

Lo que suele salir mal

Contarlo como confesión de un daño. Si lo presentas como algo que hiciste mal, la otra persona va a responder a eso, a un daño que no existe. Puedes contarlo como lo que es: algo que haces, que disfrutas y de lo que no te arrepientes.

Sobreactuar el drama. No hace falta una cena especial con velas para decir que haces pup play. La solemnidad le dice a la otra persona que viene algo grave, y empieza la conversación con el pie equivocado.

Prometer lo que no controlas. "Nunca vas a tener que ver nada de eso." "Te vas a enamorar de esto." "Nuestros amigos nunca se van a enterar." Las promesas grandes se rompen y cada promesa rota se cobra después.

Explicar de más. Cuando alguien no entiende, la tentación es llenar el silencio con más información. Más información no siempre es más claridad. A veces es solo más cosas para asimilar. Responde lo que preguntan y deja respirar la conversación.

Si sale la pregunta difícil

Para mucha gente de afuera, lo primero que se imagina es el sexo. Si tu persona pregunta si eso es sexual, puedes responder con honestidad y con datos.

En una encuesta internacional con 733 participantes, casi la mitad dijo vivir el pup play igual de social que de sexual, y más de una de cada cinco lo vive sobre todo como algo social. Solo una minoría pequeña lo describió como puramente sexual. Son datos de la comunidad internacional del pup play, no de Bogotá, pero ayudan a entender que el asunto es más amplio que la idea de afuera.

También puedes decir algo más cercano: lo sexual puede ser parte de lo que haces o no serlo, y eso es tuyo. Lo que sí es constante es que es juego entre adultos, con reglas de convivencia y con consentimiento. Y si a tu persona le da curiosidad entenderlo mejor, hay un dossier escrito exactamente para ella: ser cachorro por un rato.

Lo que nadie te debe

A ti no te deben entusiasmo inmediato. Una reacción honesta, aunque sea de sorpresa o de dudas, vale más que un "qué bacano" que no es real. Dale a la otra persona el derecho a extrañarse.

Y la otra persona no te debe acceso total. Contarle que haces pup play no abre todas las puertas. Puedes contarle lo que haces y aun así guardarte los detalles íntimos. Puedes invitarlo un día al cine y aun así ir solo al mosh cuando quieras. La confianza no funciona como un solo interruptor.

Tampoco tienes que ser embajador permanente. Si alguien cercano quiere entender, ser cachorro por un rato está escrito para esa persona. Mandar el enlace es una respuesta completa.

Si sale bien

Salir bien casi nunca se parece a una película. Se parece a que el tema ya se puede mencionar en la cocina, a que tu persona te pregunte cómo te fue, a que un día diga "muéstrame una foto de la máscara" sin que se lo propongas.

Y si no sale bien, también hay caminos. Puedes darle tiempo y volver al tema. Puedes aceptar que hay personas que no lo van a entender y aun así seguir queriéndote. Qué haces con esa respuesta depende de tu relación con esa persona y de lo que tú necesites.

Lo único que vale en los dos casos es lo mismo: decidiste contarlo porque era tuyo contarlo. Eso no cambia con la reacción de nadie.