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Cuando alguien de tu casa lo descubre sin que tú lo cuentes

· 917 palabras

Cuando alguien de tu casa lo descubre sin que tú lo cuentes

Hay una forma de que esto se sepa que nadie eligió. El celular quedó boca arriba en la mesa y en la pantalla se ve la palabra cachorro dentro de una conversación normal. La foto que sale al desbloquear. El arnés colgado en una silla, que no es de esta casa. El hermano que pasó el fin de semana y entró al cuarto sin avisar.

En ninguno de esos momentos hubo una decisión tuya. Y el que termina hablando no eres tú.

Cómo se enteran

La pantalla que se ve por encima del hombro en el TransMilenio no es lo mismo que un cuarto abierto de par en par, pero las dos cosas terminan en el mismo sitio: alguien que no iba a saberlo, ya sabe. Lo mismo pasa con un nombre que aparece en una etiqueta de envío, o con una conversación que se oye desde el pasillo, o con alguien que llega a tu apartamento un rato antes de lo que le dijiste.

Quien lo descubre puede ser quien vive contigo, un familiar de visita, la persona que viene cada semana a hacer el aseo. Cada distancia hace una escena distinta. Lo común es que a esa persona le cae la información en un día normal, entre el tinto y lo que falta por hacer.

Los primeros minutos

Lo primero que haces es terminar lo que estabas haciendo. Dejar la cocina como estaba, servir el tinto, seguir con la película. El tono con el que lo dices pesa más que la frase. Una persona que baja la voz convierte un hecho en un asunto grave; alguien que lo cuenta como una cosa más de la casa lo deja ahí.

Lo segundo es responder lo que preguntaron, una vez. Si preguntaron qué es, con una frase basta. Si preguntaron dónde, con el nombre del barrio basta. Cada pregunta se contesta y se vuelve al asunto que había antes.

Lo tercero es que en esa primera hora no se decide nada. No se decide si después explicas más, si vas a mostrar una foto, si invitas a alguien. Eso se mira mañana con la cabeza más quieta. A veces la decisión es hacerlo y a veces es no volver a tocar el tema, y las dos sirven igual.

Una frase alcanza

"A eso" no le hace falta una definición de diccionario. Se puede decir que es un juego de rol entre adultos, que a veces lleva una máscara o un collar, y que hay casas en Bogotá donde se reúne la gente a jugar. Ese es el tamaño de la respuesta y cabe en cualquier conversación.

Lo que no hace falta ahí es una cronología. Nadie te pidió la fecha en que empezaste, ni una definición técnica, ni una justificación. Esas tres cosas pueden quedar sin servir en la mesa y la noche sigue igual sin ellas.

La pregunta que llega siempre

Para casi cualquier persona de afuera, lo primero que se viene a la cabeza es el sexo. Ahí hay algo concreto que se puede responder.

En una encuesta internacional con 733 personas, casi la mitad dijo vivir el pup play por igual de social y de sexual, y más de una de cada cinco lo vive sobre todo como algo social. Solo una minoría pequeña lo describió como puramente sexual. Son respuestas de gente que se escogió a sí misma, en su mayoría de Estados Unidos, y no son datos colombianos.

La segunda pregunta suele ser más tuya: si tú lo haces o no. Esa se responde como quieras. Puedes decir que para ti es más social, puedes contestarla en otro momento o puedes dejar el tema para otro día. Las dos primeras preguntas tienen datos. La tercera es tuya.

Si vives con esa persona

Con un hermano de visita, el asunto suele quedar en una frase y al día siguiente nadie lo saca. La conversación larga es con quien comparte el apartamento, y ahí lo que se acuerda son cosas: dónde se guarda el arnés, qué se ve en la sala, quién escucha lo que se dice en el cuarto de al lado. Esas cosas se conversan en un rato normal, no en el minuto en que alguien se entera.

También ayuda que las dos sepan que hay un tema abierto. No hace falta comprobar cada rato que sigue en pie. Se menciona cuando aparece.

Después de esa hora

El resto del día sigue como cualquier otro. Se cocina, se trabaja, se ve el partido. El tema reaparece por su cuenta, casi siempre en la mesa, y muchas veces no es sobre ti: es sobre si el próximo parche es el viernes o el sábado.

También puede pasar que nadie lo vuelva a sacar nunca. Esa persona lo supo, lo vio y siguió hablándote de lo de siempre, y con eso queda.

Para leer después

Si la otra persona quiere entenderlo con calma, días después y no en ese momento, el dossier ser cachorro por un rato está escrito para ella. Mandar el enlace es una respuesta completa.

Y si lo que sigue es que tú decidas contárselo a alguien más, con tiempo y palabras tuyas, ese caso tiene su propio texto: cuando se lo cuentas a tu pareja. Y si en algún momento hay que hablar de consentimientos o de un límite que se cruzó, esas reglas están escritas en cómo nos cuidamos.